𝗢𝗿𝗼, 𝗲𝘀𝗽í𝗮𝘀 𝘆 𝗯𝗮𝗻𝗾𝘂𝗲𝗿𝗼𝘀: 𝗲𝗹 𝗰𝗮𝗻𝗮𝗹 𝘀𝗲𝗰𝗿𝗲𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝗕𝗮𝘀𝗶𝗹𝗲𝗮
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- 11 may
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Mientras los soldados morían en Normandía, Stalingrado o el Pacífico, otro tipo de guerra se libraba en hoteles suizos, despachos bancarios y reuniones secretas.
No se discutían trincheras. Se discutía el futuro del dinero.

Y en el centro de todo estaba otra vez 𝗧𝗵𝗼𝗺𝗮𝘀 𝗠𝗰𝗞𝗶𝘁𝘁𝗿𝗶𝗰𝗸, presidente estadounidense del Banco de Pagos Internacionales (BPI), protegido por Allen Dulles y conectado simultáneamente con Wall Street, los Aliados y el Reichsbank nazi.
𝗘𝗹 𝗕𝗣𝗜: 𝘂𝗻 𝗰𝗮𝗻𝗮𝗹 𝗮𝗯𝗶𝗲𝗿𝘁𝗼 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲 𝗲𝗻𝗲𝗺𝗶𝗴𝗼𝘀
Durante toda la Segunda Guerra Mundial existieron canales secretos de comunicación entre los Aliados y las potencias del Eje.
Muchos pasaban por:
Lisboa
Estocolmo
Berna
Basilea
Y el BPI era uno de los más importantes.
Su ventaja era perfecta:
personal multinacional
inmunidad práctica
acceso a bancos centrales
contactos en ambos bandos
apariencia de “neutralidad”
En realidad, funcionaba como un espacio donde financieros enemigos seguían hablando… incluso mientras sus países se destruían mutuamente.
𝗔𝗹𝗹𝗲𝗻 𝗗𝘂𝗹𝗹𝗲𝘀 𝘆 𝗹𝗮 𝗿𝗲𝗱 𝘀𝘂𝗶𝘇𝗮
En Berna, Allen Dulles dirigía la estación suiza de la OSS, la futura CIA.

Su red estaba formada por:
banqueros
industriales
diplomáticos
espías
académicos
intermediarios financieros
Y McKittrick era una pieza esencial.
La OSS lo identificaba con el código 644.
No colaboraba por patriotismo, según el texto, sino por fidelidad a una idea superior: la supervivencia del sistema financiero internacional.
𝗘𝗹 𝗼𝗿𝗼 𝗻𝗮𝘇𝗶 𝘀𝗲𝗴𝘂í𝗮 𝗺𝗼𝘃𝗶𝗲𝗻𝗱𝗼
Uno de los aspectos más impactantes es cómo era el circuito financiero del oro alemán.
El mecanismo era relativamente simple:
Alemania enviaba oro al Banco Nacional Suizo.
Ese oro se acreditaba en cuentas vinculadas al BPI.
Desde allí se facilitaban operaciones internacionales.
Portugal recibía pagos en escudos para vender tungsteno y otros recursos estratégicos al Reich.
McKittrick admitía abiertamente que el BPI aceptaba oro alemán durante la guerra.
Incluso justificaba esas operaciones diciendo que era “mejor custodiar el oro” que dejar que los nazis lo utilizaran para otros fines.
El problema era evidente: gran parte de ese oro procedía del saqueo de países ocupados.
𝗘𝗺𝗶𝗹 𝗣𝘂𝗵𝗹: 𝗲𝗹 “𝗮𝗺𝗶𝗴𝗼” 𝗱𝗲 𝗠𝗰𝗞𝗶𝘁𝘁𝗿𝗶𝗰𝗸
McKittrick mantenía una relación cercana con Emil Puhl, vicepresidente del Reichsbank.
Puhl no era un simple técnico financiero:
administraba oro saqueado
participaba en las finanzas del régimen nazi
acabaría juzgado en Núremberg

Y aun así, McKittrick lo describía como:
“un amigo”
La OSS valoraba enormemente esa relación porque proporcionaba información sobre:
la moral alemana
las luchas internas del régimen
los planes económicos para la posguerra
Pero queda una pregunta incómoda:
¿dónde terminaba la inteligencia y dónde empezaba la colaboración?
𝗦𝘂𝗲𝗰𝗶𝗮: 𝗲𝗹 𝗮𝗿𝘁𝗲 𝗱𝗲 𝗷𝘂𝗴𝗮𝗿 𝗮 𝗱𝗼𝘀 𝗯𝗮𝗻𝗱𝗮𝘀
Los hermanos Wallenberg aparecen como maestros absolutos de la neutralidad rentable.
Su estrategia era brillante:
comerciar con Alemania
mantener contactos con los Aliados
proteger sus intereses pase lo que pase
Mientras uno gestionaba relaciones con Berlín, el otro mantenía puentes con Occidente.
El objetivo no era ideológico.Era supervivencia financiera.
La guerra debía terminar… pero el imperio empresarial sueco debía permanecer intacto.
𝗟𝗮 𝗽𝗼𝘀𝗴𝘂𝗲𝗿𝗿𝗮 𝘀𝗲 𝗻𝗲𝗴𝗼𝗰𝗶𝗮𝗯𝗮 𝗮𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝗮𝗰𝗮𝗯𝗮𝗿𝗮 𝗹𝗮 𝗴𝘂𝗲𝗿𝗿𝗮
Quizá lo más explosivo del texto es esto:
Mientras aún se combatía en Europa, ya existían conversaciones secretas para:
proteger industrias alemanas
conservar cárteles empresariales
garantizar beneficios futuros
preparar la reconstrucción económica
La OSS incluso utilizó operaciones psicológicas para enviar mensajes a empresarios alemanes:
colaborar ahora tendría recompensa después de la guerra.
El objetivo no era destruir totalmente la estructura industrial alemana. Era preservarla para el nuevo orden económico.
𝗕𝗿𝗲𝘁𝘁𝗼𝗻 𝗪𝗼𝗼𝗱𝘀: 𝗹𝗮 𝗴𝗿𝗮𝗻 𝗯𝗮𝘁𝗮𝗹𝗹𝗮 𝗽𝗼𝗿 𝗲𝗹 𝗳𝘂𝘁𝘂𝗿𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗕𝗣𝗜
En 1944, las potencias aliadas diseñaron el nuevo sistema financiero mundial en Bretton Woods.
Allí nacieron:
el FMI
el Banco Mundial
el sistema dólar-oro
Pero hubo otra lucha menos conocida:
si debía desaparecer el BPI.
Henry Morgenthau y Harry Dexter White querían liquidarlo. Lo consideraban un instrumento contaminado por la colaboración con los nazis.
Sin embargo, el banco tenía defensores muy poderosos:
Banco de Inglaterra
Wall Street
sectores del Departamento de Estado
grandes financieros internacionales
Y al final ocurrió lo previsible:
el BPI sobrevivió.
𝗟𝗮 “𝗲́𝗹𝗶𝘁𝗲 𝗱𝗲 𝗯𝗮𝗻𝗾𝘂𝗲𝗿𝗼𝘀” 𝗽𝗼𝗿 𝗲𝗻𝗰𝗶𝗺𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗘𝘀𝘁𝗮𝗱𝗼𝘀
McKittrick explicó la filosofía del BPI de una manera sorprendentemente clara.
Según él, existía:
“un pequeño grupo de hombres con ideas afines”
Banqueros centrales de distintos países que:
se comprendían
confiaban entre sí
seguían “las reglas”
actuaban más allá de los conflictos políticos
La nacionalidad era secundaria.La continuidad financiera era lo importante.
Es una de las ideas centrales del capítulo:
la existencia de una élite financiera transnacional con intereses propios, independientes de los Estados.
𝗗𝗲 𝗹𝗮 𝗴𝘂𝗲𝗿𝗿𝗮… 𝗮𝗹 𝗲́𝘅𝗶𝘁𝗼
El desenlace resulta casi surrealista.
Pese a:
las investigaciones
las sospechas
el oro nazi
las conexiones con el Reichsbank
Thomas McKittrick:
evitó consecuencias graves
fue protegido por Allen Dulles
siguió viajando libremente
terminó presidiendo Chase National Bank
Incluso recibió una condecoración belga por su “amistosa actitud” durante la guerra.
Y el BPI, lejos de desaparecer:
sobrevivió, recuperó sus activos y volvió a convertirse en una pieza central del sistema financiero mundial.





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